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Federico Chopin


La obra de Frederic Chopin representa el Romanticismo musical en su estado más puro.

Disfruta su música… mientras conoces su vida
Vals Brillante Op. 18

Federico Chopin nació el 1 de marzo de 1810, en Zelazowa Wola (Polonia) y falleció el 17 de octubre de 1849 en Paris. Considerado uno de los más importantes compositores y pianistas de la historia, de perfección técnica, estilo refinado y una gran elaboración armónica, equiparables con los grandes maestros de la música clásica como Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven.

Los primeros años de su vida

Chopin nació en Mazovia, a 60 kilómetros de Varsovia en el centro de Polonia, en una pequeña finca propiedad del conde Skarbek, que formaba parte del Gran Ducado de Varsovia. Fue bautizado el 23 de abril en la iglesia parroquial de Brochow, cerca a Sochaczew, casi ocho semanas después de su nacimiento.

Su padre, Nicolás Chopin era un emigrado francés de ancestros polacos, que se traslado a Polonia en 1787 y era profesor de francés y literatura francesa. Su madre, Tekla Justyna Kryżanowska, pertenecía a una familia de la nobleza polaca venida a menos y era gobernante de la finca. Tuvieron 3 hijas más: Ludwika, Izabella y Emilia, siendo Frédéric, el segundo hijo y único varón.

Ludwika, herman de Chopin, fue su primera maestra de piano, con quien tocaba duetos para piano a cuatro manos. Debido a sus excepcionales cualidades, a los seis años sus padres lo pusieron en manos del maestro Wojciech Żywny, un violinista amante de la música de Bach y de Mozart, quien basaba sus enseñanzas principalmente en ellos.

Un año más tarde compuso su primera obra, la Polonesa en sol menor para piano, publicada en noviembre de 1817. Ese mismo año compuso otra Polonesa en si bemol mayor (esto lo hizo cuando tenía solo siete años de edad). A éstas siguieron otras polonesas, además de marchas y variaciones, algunas de las cuales se encuentran hoy perdidas.

Polonesa en sol menor – 1817

A los ocho años tocaba el piano con maestría, improvisaba y componía. Su primer concierto público fue el 24 de febrero de 1818 en el palacio de la familia Radziwill de Varsovia, donde tocó el Concierto en mi menor de Vojtech Jirovec. Pronto se hizo conocido en el ambiente local y era considerado por todos como un “niño prodigio”.

También en su niñez manifestó algo que marcaría toda su vida: su debilitada salud, con inflamaciones de los ganglios y el verse sometido a frecuentes sangrías.

La adolescencia

En 1822, comenzó a tomar clases privadas con Józef Ksawery Elsner, director de la Escuela Superior de Música de Varsovia, quien se encargó de perfeccionarlo en teoría musical, bajo continuo y composición.

A partir de julio de 1823 ingresó al cuarto ciclo en el Liceo de Varsovia (donde enseñaba su padre), y recibió clases de literatura clásica, canto y dibujo. Para julio de 1826 Frédéric completó sus estudios en el Liceo, graduándose el 27 del mismo mes. En noviembre del mismo año se inscribió en la Escuela Superior de Música de Varsovia, para continuar sus estudios con Elsner. En sus calificaciones finales Elsner escribió: “talento sorprendente y genio musical”.

En 1829 realizó un viaje a Viena donde ofreció dos conciertos. Presentó sus Variaciones Op. 2 y otras obras suyas. El éxito fue enorme y el joven compositor no salía de su asombro por la buena aceptación que tuvo por parte del exigente público vienés. La crítica fue inmejorable, aunque algunos criticaron el poco volumen que conseguía en el piano.

Nace un nuevo estilo musical

En la época del levantamiento de Polonia contra Rusia (1830), Chopin permaneció en Viena, donde además de conocer a músicos como Anton Diabelli, Vaclav Jirovec, Joseph Merk y Josef Slavik, las fuertes y dramáticas experiencias y emociones aceleraron el nacimiento de un estilo nuevo e individual. Compuso el Nocturno n.º 20 en do sostenido menor (interpretado en la película El Pianista), y avanzaba en los Estudios Op. 10, los nocturnos Op. 9, el Op. 15 n.º 2 y comenzaba el Scherzo en si menor y la Balada n.º 1 en sol menor.

Sociedad y cultura en torno a Chopin

En otoño de 1831 llegó a París, alojándose en un apartamento en el quinto piso del Boulevard Poissonière 27. Era este el centro mundial de la cultura, y muchos de los mayores artistas del mundo vivían allí: Víctor Hugo, Honoré de Balzac y Heinrich Heine entre los escritores. Pronto también tuvo contacto con Gioacchino Rossini, Luigi Cherubini, Pierre Baillot, Henri Herz, Ferdinand Hiller y Friedrich Kalkbrenner, uno de los pianistas más grandes de su tiempo, llamado el “rey del piano”. Al escucharle, Kalkbrenner alabó su inspiración y buen gusto, pero también le objetó varios defectos; por ello se ofreció para darle lecciones durante tres años: Chopin le respondió: “Sé cuánto me falta, pero no quiero imitarle”. A Elsner le escribió: “No deseo ser una copia de Kalkbrenner. Nada podría quitarme la idea ni el deseo, acaso audaz, pero noble, de crearme un mundo nuevo”.

En forma espontánea Mendelssohn le declara: “No aprenderá nada, además toca usted mejor que él”.

Un día de mayo de 1832, Chopin se pasea por el bulevar y se encuentra a Valentín Radziwill, padre del príncipe Antonio, quién lo lleva a una velada ofrecida por James de Rothschild. El joven se sienta al piano y obtiene un éxito mucho mayor que en ninguno de los conciertos que dio hasta entonces. Allí está presente la élite de la sociedad y de la noche a la mañana el nombre de Chopin vuela de boca en boca. Se le piden lecciones: la baronesa de Rothschild se inscribe a la cabeza de la lista. La princesa de Vaudemont, el príncipe Adam Czartoriski, el conde Apponyi y el mariscal Lannes toman a Chopin bajo su protección. Desde mayo de 1832 comienza a ganarse la vida dando clases de piano y pronto llegaría a convertirse en un pedagogo muy requerido y bien pagado hasta el fin de su vida.

Su prestigio comenzaba a extenderse en toda Europa. Firmó un contrato para la publicación de su música con Schlesinger, la casa editora más importante de Francia; en Leipzig era publicado por Probst y luego por Breitkopf & Härtel, en Berlín por Karl K. Kistner y en Londres por Christian R. Wessel. De este período datan las Variaciones Brillantes Op. 12, el Rondó Op. 16, el Vals Op. 18, el Andante Spianato y Gran Polonesa Brillante Op. 22 (de la película El pianista), el Scherzo n.º 1, las Mazurcas Op. 24 y las Polonesas Op. 26.

En 1834 conoció a Felix Mendelssohn, quien comentó a su madre por carta: “Chopin es actualmente un pianista fuera de serie, hace lo que Paganini con el violín”.

Ultimos años de la vida de Chopin

En el invierno de 1835 se sintió tan mal, que creyó que se moría y en la primavera de 1836, su enfermedad se volvió a manifestar con gran énfasis. En esa época solicitó la mano de Maria Wodzińska, una adolescente de 17 años de la que se había enamorado, pero al conocer la enfermedad que padecía el músico, la familia Wodzińska declinó.

Durante ese año completó la Balada Op. 23 y los dos Nocturnos Op. 27 No. 1 y No. 2.

Cerca del invierno de 1838 su salud se había resentido, y su médico le aconsejó el clima saludable de las Baleares para mejorarse. Allí compuso la mayor parte de sus 24 Preludios Op. 28 y se confirmó el diagnóstico de su enfermedad: tuberculosis. El invierno ese año, fue lluvioso sin interrupción. La constante humedad hizo empeorar la condición de sus pulmones.

De vuelta en París, en 1840, publica la Sonata Op.35, el Impromptu Op. 36, los Nocturnos Op. 37, la Balada Op. 38, el Scherzo Op. 39, las Polonesas Op. 40, las Mazurcas Op. 41 y el Vals Op. 42.

El año siguiente la Polonesa Op. 44, el Preludio en do menor Op. 45, el Allegro de Concierto Op. 46, la Balada Op. 47 y los Nocturnos Op. 48. En 1841. Completó además la Fantasía en Fa menor Op. 49, y comenzó la composición de las Mazurcas Op. 50.

En 1842, estrenó su Balada Op. 52, la Polonesa Op. 53, el Scherzo Op. 54, el Impromptu Op. 51 y las Mazurcas Op. 56, en las que había comenzado a trabajar el año anterior. Su fama se volvió enorme, cosechando excelentes críticas y comentarios de la prensa y el público. Heinrich Heine escribía en Lutece: Chopin es un gran poeta de la música, un artista tan genial que solo puede compararse con Mozart, Beethoven, Rossini y Berlioz.

Hacia 1845, su salud comenzó nuevamente a deteriorarse, pautando el proceso de debilitamiento que finalmente lo conduciría a la muerte.
Un largo, caluroso y tormentoso verano marcó la última estada de Chopin en Nohant (1846): Compuso los Nocturnos Op. 62, concluyó la Sonata para cello y dio los toques finales a las Mazurcas Op. 63.

El 16 de febrero de 1848, ante una sala repleta –con entradas difíciles de conseguir y vendidas mucho antes- Chopin ofrece su último concierto parisino. Un concierto largo que para él fue el canto del cisne –tuvo en el entreacto un síncope en el vestíbulo. Aun cuando dio algunos conciertos en Londres, ninguno sería como éste en la comunión que hubo con el público presente.

El comienzo del año 1849 encontró a Chopin demasiado débil como para enseñar. Sólo fue capaz de visitar a su amigo Mickiewicz —tan enfermo como él—, tocar un poco el piano e improvisar algunos acordes.

En sus últimos momentos, ya en plena agonía, tuvo la fuerza suficiente para otorgar a cada visitante un apretón de manos y una palabra amable. A las dos de la madrugada del 17 de octubre de 1849, murió.

El funeral de Frédéric Chopin se celebró en la iglesia de Santa Magdalena de París el día 30. Según dispuso en su testamento, se ejecutaron sus preludios en Mi menor y en si menor, seguidos del Requiem de Mozart. Más tarde, durante el entierro en el Cementerio de Père-Lachaise, se tocó la Marcha fúnebre de su Sonata Op. 35.

Su cuerpo permanece en París, pero de acuerdo con su última voluntad, su corazón fue extraído y depositado en la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia.

Fuente original: http://es.wikipedia.org/wiki/Fr%C3%A9d%C3%A9ric_Chopin



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